Glenda Corcino-Midence

En la Vida lo que Toca, Toca

La vida trae su propio paquetito de supervivencia. Cada cual viene con el suyo. Circunstancias o situaciones van y vienen. Vivimos experiencias diversas; a cada paso nos corresponde aprender y seguir caminando. Entonces vayamos por la vida disfrutando lo que nos ha tocado. Para qué pelearse con la historia? Para qué vivir en conflicto con la familia, los amigos, los esposos, los hijos que nos tocaron?
Si escogemos contrariarnos con los aspectos que nos disgustan, nos amargamos sin fecha. Ahora, si decidimos aceptar y dejar fluir es más probable que se nos haga la vida de colores. Porque al final de los finales, en la vida lo que toca, toca; vivimos mejor si nos abrazamos de los colores que sí son nuestros para disfrutarlos. EN LA VIDA LO QUE TOCA, TOCA.

Este aprendizaje no ha llegado a mi con facilidad. Si hago un recoleccion de mis sueños de juventud y los resultados alcanzados durante la vida la diferencia entre ambos es drásticamente marcada. Hoy en la cuarta década de mi vida casi llegando a la quinta, me reconozco inmensamente privilegiada de la vida que me ha tocado vivir.

Esto no quiere decir que no haya sufrido alguna que otra decepción amorosa o que no haya sido traicionada por mi pareja o amigos en algún momento. Esto tampoco quiere decir que mi vida haya transcurrido en balance y tranquilidad donde todo haya sido perfecto. Uff!  La verdad es que realmente dista mucho de haberlo sido.

Sonaba con un hombre ideal. Ese galán atento y elegante de cuerpo fornido, atlético, de sonrisa cautivadora. En mi ilusión, el tambien era de tez morena como tostado a fuego lento por el sol; sus ojos brillantes de alegría hacían juego con una caballera copiosa de pelo negro de una textura gruesa y a la vez suave al tacto. Qué días aquellos! Con ese hombre idealizado nunca me case. Ese hombre pasó por mi vida; estuvo tan cerca de mi que podia tocarlo; aun asi, el nunca se dio cuenta de que estuve alli.  En aquellos dias, era una chica timida y reservada. Me aterraba dejarme ver – tal cual quien era. Yo no sabía que podía ser encantadora y atractiva. Así que me aislé en mi caparazón pensante para continuar con la vida que se suponia debia vivir. Me dedique a estudiar, me ocupa entretenida siguiendo la corriente de mi grupo del momento. La  vida fluía por mi sin darme cuenta de lo  maravillosa que era.

Pasaron los anos; estuve soltera mayor parte de mi vida. Mis novios se circunscribian a hombres a quienes yo les parecía atractiva o «buena candidata». Yo solo seguia la corriente. Recuerdo esas experiencias como grandes maestras porque al final de cuentas fue mucho lo aprendido. A los casi treinta años, me involucré con una persona oportunista. No supe identificarlo; me deje envolver; pensando que esa relación estaba basada en amor cuando yo solo representaba la oportunidad de sexo deliciosamente prohibido. Transcurrieron los años; para mis treinta y tantos llego ami vida un hombre maravilloso. Esta fue una etapa de mucho crecimiento emocional y espiritual. Aprendí a amar con TODO y a que me amaran con TODO.

A seis anos de vivir en este cuento de hadas, un aneurisma me arrebato mi burbuja de felicidad cuando mi esposo murio en mis brazos sin nada que se pudiera hacer para salvarlo. Despedí ese dia El Amor que completaba mi corazón. Se destrozó mi alma; llore tanto como pude hasta que mis lágrimas fluían solas por mis mejillas como corriente de río. Esta puede haber sido sin temor a equivocarme la experiencia más dolorosa de mi vida.

A pesar de esta experiencia tan dolorosa, aprendí a recordar a mi esposo desde el amor que prevalece. Fue un hombre espectacular. El era alto, flaco y a la vez, fuerte, de pelo copioso y suave; sus ojos brillaban de alegría; amaba con el alma; su capacidad de amar y ser tolerante fueron grandes maestras para mi.

Hoy por hoy, he recuperado mi capacidad de reír a todo pulmón; he vuelto a amar y ahora conozco como hacerlo de todo corazón. Me ha fortalecido la oración constante, de la cual compartiré con ustedes en otro momento. Hoy elijo sonreir, disfrutar cada momento y ser feliz.

He aprendido que en esta vida LO QUE TOCA TOCA. Nosotros somos responsables de los permisos que otorgamos y las opciones que tomamos. En definitiva, vamos describiendo el camino de acuerdo vamos eligiendo para aprender de cada situación o circunstancia, de cada experiencia vivida.  De lo que  me ha tocado, elijo a diario ser feliz y  sonreir.

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